Así como Uruguay fue pionero en políticas de convivencia al restringir el uso de tabaco en espacios cerrados en 2006, creemos que hoy podría volver a ser referente en convivencia ciudadana con el concepto de Ciudad Amigable.
Proponemos iniciar este camino abordando la contaminación sonora, para luego ampliar hacia otros ejes como accesibilidad, arbolado, movilidad, avanzando hacia ciudades más habitables, inclusivas y saludables.
Invitamos a las ciudades uruguayas a avanzar hacia una Ciudad Amigable, integrando este objetivo en sus políticas urbanas, de salud y de turismo. Es una oportunidad de construcción de bienestar colectivo y de fortalecimiento de la imagen de Uruguay como destino tranquilo, complementando la idea de Uruguay Natural.
Las ciudades actuales viven inmersas en una presencia de ruido que afecta la salud mental y física de toda la población. En un contexto en que la salud mental se ha vuelto un tema urgente a atender, el control de la contaminación acústica debe ser prioritario.
Las personas altamente sensibles —alrededor del 20% de la población— se ven especialmente afectadas, pero abordar este problema es una mejora colectiva. La reducción de la contaminación sonora beneficia a todas las personas y promueve entornos urbanos más amables, seguros y saludables.
Desde el Grupo Ciudad Amigable y Adultos Autistas Uruguay, proponemos impulsar políticas y prácticas efectivas de control de la contaminación acústica. Estas acciones contribuyen a una mejor salud pública, a una convivencia respetuosa y a un modelo de ciudad que cuide el bienestar de quienes la habitan y la visitan.
Invitamos a instituciones, colectivos y personas a apoyar o adherir a la iniciativa.
Grupo Ciudad Amigable
Adultos Autistas Uruguay y actores asociados
Arq. Amalia Zinger
Integrante Coordinadora de Adultos Autistas Uruguay
Impulsora de la iniciativa Ciudad Amigable
Montevideo, noviembre de 2025
Porque su procesamiento sensorial distinto hace que la sobrecarga auditiva tenga consecuencias graves: pérdida de salud, agotamiento severo, disminución de habilidades.
En los niños, sus dificultades se ven intensificadas y se vuelve más difícil su integración educativa y social.
En los adultos, se traduce en reducción de la capacidad laboral. Minutos de exposición a ruido excesivo pueden requerir horas de recuperación. Esto aumenta su situación de discapacidad y vulnerabilidad económica.
La comunidad autista tiene mucho para aportar a la sociedad; los entornos amigables y accesibles nos permiten ser más saludables, independientes y participar de la comunidad desde nuestra mejor versión.
A partir de un análisis de los principales problemas de ruido planteamos una primera propuesta de acciones, a abordar desde intendencias, gobierno central, instituciones y sociedad.
Parte de las propuestas son de recomendaciones y concientización, parte de fomento a mejoras de infraestructura (acondicionamiento acústico, vehículos con menor emisión de ruidos…) y parte de normativa y fiscalización. Todas están pensadas como implementación gradual y constructiva.
La propuesta también busca seguridad y garantías para comerciantes y empresas. La normativa actual no siempre da seguridad a las empresas, que quedan expuestas a multas. Por eso proponemos reglas claras, criterios técnicos verificables por los propios comerciantes y procedimientos previsibles, de modo que la convivencia sea justa y segura para todas las partes: ciudadanía, comercios e instituciones.
Ninguno de los problemas listados aquí es menor. Todos, en la sumatoria, construyen el caos sonoro en el que vivimos. Algunos ruidos que a muchos les parecen menores, como los pitidos de puertas y llamadores de número, son altamente agresivos para los autistas y afectan nuestra salud.
Problemas y tipos de actuaciones propuestas
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